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Una victoria de F1

Misano nos demostró que el equipo de Márquez supo leer mejor que ningún otro ese instante justo para la primera de las dos sustituciones de moto que hubo en la prueba.

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Tras su caída en Silverstone (¿falló el control de tracción en mojado?), Marc se había fijado un objetivo: ganar en casa de Rossi, a toda costa. Pero la victoria no fue fruto de una obsesión, sino de la inteligencia. La suya, pero sobre todo la de sus hombres en el muro.

Vale llegaba con 12 puntos sobre Lorenzo, y se fue con 23. En el día que peor lo hizo, y no sólo por el resultado, sino –sobre todo- por un planteamiento errático de la estrategia. La suerte de los campeones: la caída de Jorge minimizó el efecto de quedar fuera del podio por primera vez en 16 GP… pero dentro de los puntos; como en 42 de las últimas 43 carreras. Complicado para el español, pero no imposible.

El héroe del día iba con una Yamaha, pero fue distinto al esperado: Bradley Smith. 28 vueltas con las mismas ruedas. En seco y en mojado. Y no sólo porque sea inglés.

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