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Los inventos de Ducati en MotoGP… allá por 2003

Sin duda alguna la marca de Borgo Panigale es la que ha marcado la pauta en las innovaciones técnicas de MotoGP.

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Pionera en la aplicación de alerones a sus motos, su ejemplo ha sido seguido por el resto de constructores: si primero fueron los ‘bigotes’ en el frontal, luego fue la quilla en el basculante.

El último invento de Ducati, que el resto de equipos también están adaptando, es el sistema que baja la suspensión trasera para minimizar el efecto ‘wheelie’ en las salidas, pero el equipo italiano ya había experimentado con sistemas que bajan las suspensión en el pasado. De hecho, hace muchos años.

En unas declaraciones del ex piloto probador de la marca, Vittoriano Guareschi (entre 2002 y 2009), realizadas a nuestros amigos de GPOne, el ex probador afirma que en 2003 ya experimentaron con un dispositivo que bajaba la trasera de la moto:

“Solíamos llamarlo el dispositivo de descenso, porque la moto bajaba por sí sola durante las frenadas”.

“Lo probamos en 2003 y 2004 e hicimos una gran cantidad de experimentos y de kilómetros”, afirma Guareschi: “Era un invento extraño, muy mecánico y sin nada de electrónica, con complicaciones que nunca pudimos superar”.

Al pobre Vittoriano le tocaba probar todos los ‘inventos’, claro, de vez en cuando había sustos…

“Pasé momentos de mucho miedo. Recuerdo que, en Mugello, después de Arrabbiata 2, frené en Scarperia, y en lugar de bajarse la moto, el mecanismo disparó la moto hacia arriba y salí volando”.

También en el motor

“Intentamos también usar un embrague electrónico para ahorrar gasolina e ir más rápido en las rectas. Al frenar, el motor prácticamente se paraba y la moto se quedaba en punto muerto, volviendo a encenderse cuando abríamos gas en una curva. Era un sistema muy ingenioso, pero también muy difícil de desarrollar y de entender para el piloto. Estaba gestionado por un sistema mixto hidráulico-electrónico. Había muchos tubos y unidades de control”.

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Guareschi todavía alucina por cómo, después de probar tantas cosas, sigue aún de una pieza:

“¡Soy, de manera casi milagrosa, un superviviente! Hacía todo esto con motos que ya alcanzaban los 350 km/h. Recuerdo que en Barcelona llegué a marcar 348, pero el problema de nuestra moto, simplemente, era que no giraba. Iba bien en las rectas, pero las curvas no eran uno de los puntos fuertes de la GP4”.

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