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Kawasaki H2 y H2R, domando a la bestia

Las deportivas de altas prestaciones son las protagonista de este año. Yamaha ha revivido la esencia de la R1, BMW ha renovado a la S1000RR, Ducati lanza la Panigale 1299… ¿Y Kawasaki? La firma japonesa rompe la baraja con las Ninja H2 y H2R, dos modelos que han levantado un gran revuelo al estar impulsadas por un motor sobrealimentado. Una con 200 CV de potencia y la otra 300 CV sin Ran Air, y 326 CV con el Ram Air soplando a tope. Así que os podéis imaginar la expectación de la presentación a la prensa llevada a cabo en Qatar estos días y a la que hemos tenido la oportunidad de asistir para traeros las primeras impresiones.

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Como imaginamos que os debora la curiosidad de cómo van y los detalles técnicos ya os los avanzamos, vamos al lío. La posición de conducción no difiere mucho de una ZX-10 aunque en este caso estamos ante un modelo monoplaza. Donde normalmente encontraríamos el botón de arranque está el pulsador para cambiar los modos del control de tracción. Para arrancarla bastará con bajar el conmutador que tenemos en la misma piña derecha y entraremos en un mundo de magia donde la aceleración pura será nuestra compañera de viaje.

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Primera para abajo y enfilamos hacia la pista por el pit lane. Y nada más empezar a acelerar ya nos damos cuenta que no es una moto ‘normal’, la Kawsaki H2 empuja con una decisión inusitada desde abajo. Pero lo que más sorprende es lo plana que es su curva de potencia, sin vacíos ni tirones, de manera que vas muy rápido sin que lo pareza. La reacción del motor a la primera insinuación al puño es demasiado brusca de manera que su conducción en circuito nos invita a ir con una marcha más larga al principio y después trazar rapelando el gas para evitar el tirón inicial que da al abrir gas. La parte ciclo cumple a la perfección, tal vez no la notamos tan ligera como la ZX-10 en los cambios de dirección pero su hermana es una superbike nacida para las carreras. El tacto del ABS es excelente, llegado el caso, pues apenas notamos las pulsaciones en la maneta.

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Y después de tras tandas de ‘warm up’ con la H2 llegó la hora de la verdad, lo que todos esperábamos. Y es probar una moto de la friolea de 326 CV. ¿Seríamos capaces de llevarla sin ponérnosla por montera? Sorpresas te da la vida. El sonido que emite el motor de la Kawasaki H2R es atronador, de MotoGP. Y cuando ya estás rodando, la sensación de moto de carreras es total. No hay nada en el mercado que se le parezca. Para recordar unas sensaciones parecidas nos tenemos que remontar cuando probamos una 500cc de Gran Premio. La aceleración es brutal y si no vas bien agarrado, las primeras veces que abres a fondo en la recta principal el culo se te va al final del asiento. Con la H2R todo pasa a cámara rápida.

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El tiempo entre una curva y otra se acorta y en la recta rompes la barrera de los 300 km/h sin problemas. Entre las 6.000 y 8.000 rpm tiene un margen de aprovechamiento bueno pero a partir de aquí se abre la caja de los truenos y la H2R enloquece. Eso sí, cuidado porque tanta potencia acaba emborrachando y te puede dar más de un sustito de detrás, porque salimos a rodar con el modo 1 que te permite derrapar mucho y no te salva de una caída.

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Puede parecer toda una paradoja pero la Kawasaki H2R resultó más cómoda de conducir ya que no da el tirón inicial al acelerar como la H2. Lástima que estemos hablando de una moto de 59.000 euros, un modelo de coleccionista.

 

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