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BMW R90 Scott Kolb: lo nuevo y lo viejo

Tomar una moto de 1976 y 62 CV, como es una BMW R90/6, para hacer una moto deportiva puede parecer una tontería, pero si consigues elevar su potencia hasta los 82 CV, reducir su peso a los 150 kg y dotarla de una excelente parte ciclo, la cosa ya cambia.

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Esto es lo que ha hecho el preparador Scott Kolb, con un veterano motor bóxer refrigerado por aire. Lo primero, subir la cilindrada de 898cc a 1.000cc gracias a un kit de pistones de mayor diámetro.

El siguiente paso fue dotarla de unos conductos de admisión de más paso, unas válvulas de mayor tamaño y unos filtros de aire de cartucho. El volante se ha aligerado y equilibrado, el cigüeñal es de Falicon, un escape 2 en 1 de mayor salida y, por último, se ha instalado un embrague más resistente, adecuado a la nueva potencia. De los 62 CV se ha pasado a 82 CV.

El chasis es un ligero multitubular de acero, tipo Trellis, y el basculante monobrazo también es multitubular.

Las llantas y toda la carrocería es de carbono; las suspensiones son de Öhlins, multiajustables, y los frenos son Brembo, con pinzas y bomba radiales, provenientes de una BMW S1000RR.

Igual no será la moto más rápida del mundo, pero tiene pinta de ser muy, muy divertida.

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