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Álex Márquez: “Lo más difícil ha sido adaptarme a la diferencia de peso”

Fue una fase en la que las caídas se sucedieron, algunas de las que dejan cicatriz en el subconsciente, y esto le llevó a recoger velas… “a dar unos cuantos pasos atrás”. Lo que se suponía fácil se mostró no serlo para nada, y una vez asimi­lado esto, Álex pasó a la fase de aprender a conocer, entender y pilotar una Moto2.

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Su inicio de temporada fue discreto, por de­bajo de las expectativas y claramente por detrás de la inevitable comparación con pilotos como Álex Rins. Pero como él mismo reconoce, Álex Márquez siempre ha sido un corredor de fondo. Poco a poco, paso a paso, sus resultados han ido mejorando y los que le hemos estado si­guiendo de cerca, tenemos la sensación de que falta muy poco para ver al campeón en acción.

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Solo Moto: Parece que en los últimos dos GG.PP. has recuperado el nivel mostrado la temporada pasada, pero no ha sido un camino fácil. ¿Cómo valoras tu inicio de temporada?

Álex Márquez: Al principio fue difícil, pero hago una valoración positiva. Moto2 es una nueva categoría para mí y hemos comenzado un camino nuevo. Nos estamos esforzando al máximo para tratar de sacar lo positivo de las situaciones difíciles y, sobre todo, tener pacien­cia. Moto2 es una categoría muy difícil en la que estar a un segundo de la cabeza te hace salir el vigésimo en la parrilla para la carrera. Esta diferencia en Moto3 no era tan preocupante, porque al final en carrera puedes salvarla con los rebufos, pero en Moto2 o trabajas bien en los entrenamientos o después es muy difícil re­cuperar posiciones. En esta categoría está todo muy igualado y son los pequeños detalles los que te hacen recortar milésimas para luchar en el grupo de cabeza.

SM: ¿Qué es lo que más te ha costado?

AM: Lo más difícil ha sido adaptarme a la diferencia de peso, más que a la diferencia de potencia, porque al tener más peso, tienes que anticiparte a todos los movimientos que has de hacer. Por ejemplo, los cambios de dirección con la Moto3 los podías hacer 20 metros más tarde; en cambio, con la Moto2, si no te antici­pas al movimiento, entras tarde a la curva. Re­cuerdo que en el circuito de Assen, un circuito con cambios de dirección muy rápidos, en las zonas rápidas de curvas enlazadas se me acu­mulaba el trabajo.

SM: Desde fuera piensas: “Bueno, corre­gir eso es fácil”, pero cuesta mucho cam­biar una forma de pilotar que has utilizado muchos años, ¿no?

AM: Sí, durante un fin de semana cuesta cam­biar cosas. Nosotros, por nuestra parte, en algunas carreras nos liamos un poquito. Del tipo salir en un entreno con una moto y el siguiente con una totalmente diferente. Esto, quieras que no me liaba un poco, porque si iba un poco mejor con lo que estábamos probando, en la siguiente tanda cam­biaban tanto las sensaciones que cosas que había aprendido tenía que volver a aprenderlas… Tam­bién la pretemporada no fue meteorológicamente muy favorable; creo que de nueve días que podía­mos rodar, rodamos cuatro.

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SM: ¿Las caídas de principio de año te afec­taron?

AM: Tuve en Almería una que fue muy fuerte… Vuelves de vacaciones, estás motivado, te sientes fuerte… Esas dos caídas te frenan un poquito.

SM: ¿Las caídas en Moto2 duelen más que en Moto3?

AM: Depende, hay algunas que sí, pero en Moto3 también hubo alguna a 200 km/h que tam­bién hacían daño… Sí, las caídas sí que me frenaron un poco, pero ya he vuelto a coger ese impulso.

SM: ¿Y quién era el responsable de esos cambios en la moto? ¿Los pedías tú?

AM: Bueno, lo decidíamos entre todos. No tenía­mos una moto base y eso nos llevó a ir cambian­do cosas. Pero ahora ya sí que tenemos una base que funciona más o menos en todos los circuitos. Claro que habrá algunos en que sufriremos más y que exigirán cambios en la moto, pero la base está más o menos hecha. Y una de las características de Kalex es que no hay que cambiarla mucho de circuito a circuito.

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SM: Me imagino que en este proceso de adaptación habrá habido una fase de cono­cer el equipo, lo lógico cuando empiezas a trabajar con gente nueva.

AM: Un poquito sí. Yo en Moto3 llevaba cinco años trabajando con el mismo técnico. Cuando me veía entrar por el box, solo mirándome la cara ya sabía si había ido bien o no. Quieras o no, también el cambio de equipo me ha exigido aprender cómo funciona la gente. El equipo es el que había estado con Kallio y tienen muchísima experiencia; saben en todo momento lo que necesitas.

SM: Es decir, al final es una doble adap­tación: ellos te tienen que conocer a ti y tú a ellos.

AM: Sí, siempre que vas a equipos nuevos es así.

SM: Hablando del equipo, tu equipo de Moto3 era prácticamente de fábrica, este es un equipo normal, uno más de la cate­goría. ¿Esto se nota a la hora de trabajar? ¿Cambia el sistema?

AM: No creas, es más o menos igual. Sí que ha­bía algunos tests en los que aparecían dos o tres japoneses. Pero aquí tienes a los mismos técnicos, el telemétrico, al de Kalex… Al final todo es lo mismo. Lo que he intentado es que la forma de trabajar sea un poco como el que he seguido. Sigo las mismas pautas desde el Campeonato de España y me ha funcionado; son pequeños detalles que te ayudan a tener las cosas más claras y tener confianza.

SM: ¿Cómo es de exigente físicamente Moto2 comparado con Moto3?

AM: Moto2 exige más de la parte de arriba del tronco por los cambios de trayectoria. En Moto3 en cambio acababa destrozado de piernas de ir tan apretado, de levantar el culo cuarenta veces en las rectas para mejorar la velocidad máxima. Este año, en cambio, ningún problema.

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SM: Hablemos de tu relación con Tito Ra­bat. ¿Cómo has gestionado la situación de ser casi un hermano a convertirse, siendo tu compañero de equipo, en el primer rival a batir?

AM: A lo mejor se ha perdido un poco el contac­to fuera de los GG.PP., pero es normal. Dentro del equipo hay muy buena relación. Sí que a lo mejor no se nos ve tanto por Rufea juntos, pero también es porque él está más en Almería; con los proble­mas que tuvo al inicio de temporada quiso estar más allí. Además, él no hace motocross, mientras mi hermano y yo estamos locos por el motocross.

SM: Cuándo entras en el box, ¿lo primero que miras es dónde está Tito?

AM: ¡Miras dónde estás tú!… A él lo busco de vez en cuando porque él está primero y piensas “a ver cuándo estoy yo ahí”; pero no, al final miras dónde estás tú.

SM: De los GG.PP. que quedan por dispu­tar, ¿cuál es el que más te apetece?

AM: Está claro que los dos de España. En Mo­torland y en Valencia, el ambiente y la afición que siempre motivan mucho y, por otro lado, son traza­dos que me gustan y que siempre se me han dado bien. Me gustan los circuitos que sean rápidos y anchos, es donde más disfruto. De todas formas, en los circuitos que, a priori, se me dan peor, siempre trato de ponerme el objetivo de ser competitivo, tratar de disfrutar y conseguir un buen resultado. La temporada pasada, por ejemplo, Motegi era el circuito que sobre el papel más nos iba a costar y finalmente ganamos.

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